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Impago de alquiler en Japón y el naiyō-shōmei yūbin: cómo redactar la intimación, gestionar la prescripción y la vía judicial

Ante el impago de alquiler en Japón, la clave para el propietario es evitar la autotutela (jiriki kyūsai) y avanzar de forma escalonada: aviso, requerimiento, naiyō-shōmei yūbin (correo certificado con acuse notarial), reclamación a la compañía garante o al fiador solidario y, por último, la vía judicial. Repasamos, con mirada práctica para propietarios y administradoras, el papel y la redacción de esta intimación, el uso del certificado de entrega y la gestión de la prescripción de la deuda de alquiler.

Última actualización: Lectura de unos 11 min

Cuando un inquilino deja de pagar el alquiler en Japón, la regla de oro para el propietario es evitar toda reacción emocional o cualquier intento de «autotutela» (jiriki kyūsai, 自力救済) —es decir, tomarse la justicia por su propia mano— y avanzar, en cambio, por un procedimiento ordenado y perfectamente documentado. Este itinerario escalonado es en sí mismo una particularidad del mercado inmobiliario japonés: mientras que en buena parte de España y América Latina un desahucio exprés o la simple entrega de llaves pueden resolver un impago en cuestión de semanas, en Japón la ley protege fuertemente al inquilino y obliga al propietario a recorrer una secuencia de pasos que puede prolongarse varios meses antes de poder siquiera plantear la recuperación del inmueble. En términos prácticos, el recorrido habitual es: confirmación amistosa del pago, requerimiento por escrito, intimación mediante el naiyō-shōmei yūbin (内容証明郵便, «correo con certificación de contenido», una figura postal sin equivalente exacto en el mundo hispanohablante), reclamación a la compañía garante del alquiler o al fiador solidario y, como último recurso, la vía judicial. Cambiar la cerradura, pegar avisos en la puerta o improvisar cualquier medida de presión no solo resulta ineficaz: en Japón debilita jurídicamente la posición del propietario y puede acarrearle responsabilidad civil o incluso penal. En este artículo repasamos, con la mirada práctica de la gestión de alquileres, la respuesta escalonada al impago y el uso del naiyō-shōmei yūbin, ese correo certificado con fuerza probatoria que ocupa el centro del sistema japonés.

Puntos clave de este artículo

  • La respuesta al impago de alquiler sigue un orden básico: confirmación amistosa → requerimiento por escrito → naiyō-shōmei yūbin (correo certificado con acuse notarial) → reclamación a la compañía garante o al fiador solidario → vía judicial.
  • El naiyō-shōmei yūbin es un sistema por el cual Japan Post (el correo japonés) certifica «cuándo, quién, a quién y qué contenido» se envió; sirve como prueba de la intimación y como constancia formal de la voluntad de resolver el contrato.
  • Si se combina con el haitatsu shōmei (配達証明, «certificado de entrega»), queda probada también la fecha en que el documento llegó al destinatario, lo que resulta muy valioso en negociaciones o litigios posteriores.
  • El derecho a cobrar el alquiler adeudado prescribe con el tiempo (shōmetsu jikō, 消滅時効), por lo que no conviene dejar pasar el tiempo sin actuar; la intimación formal permite posponer temporalmente que la prescripción se consume.
  • Medidas de autotutela (jiriki kyūsai) como cambiar la cerradura, impedir el acceso a la vivienda o retirar los enseres del inquilino conllevan un riesgo legal elevado y deben evitarse.

¿Qué debe hacer primero el propietario cuando se produce un impago de alquiler?

Lo primero que debe decidir el propietario ante un impago no es cómo reaccionar emocionalmente, sino qué procedimiento seguir. Es comprensible querer actuar con firmeza en cuanto se detecta el atraso, pero en Japón la resolución del contrato de arrendamiento (chintaishaku keiyaku, 賃貸借契約) y el desalojo del inquilino exigen cumplir requisitos legales estrictos y llevan tiempo —a menudo varios meses—. Por eso, diseñar de antemano una secuencia de presión creciente, dejando constancia escrita de cada gestión desde el primer contacto, es lo que en la práctica determina la tasa de recuperación del cobro.

El panorama general es el siguiente: inmediatamente después del impago, una confirmación administrativa del pago; a las pocas semanas, un requerimiento por escrito; entre uno y dos meses, una intimación mediante naiyō-shōmei yūbin; y si aun así no hay pago, la declaración de resolución del contrato y el inicio de la vía judicial. Cuando existe una compañía garante del alquiler (yachin hoshō gaisha, 家賃保証会社) —una figura de seguro de impago muy extendida en Japón—, conviene notificarle el impago en paralelo y cuanto antes.

Detrás de un impago puede haber desde un simple olvido hasta un deterioro de los ingresos o un cambio en la situación vital del inquilino, y el tono de la respuesta debe adaptarse a la causa. Analizamos los factores estructurales que provocan impagos recurrentes en causas del impago de alquiler y medidas que debe tomar el propietario, un artículo que recomendamos leer junto con este.

Cronología de la respuesta al impago: del requerimiento a la vía judicial

A continuación presentamos, en orden cronológico y tomando como referencia los días transcurridos desde el impago, los pasos prácticos que sigue la gestión inmobiliaria japonesa. Los plazos son orientativos: varían según el contrato y la actitud del inquilino moroso. Lo esencial, en cualquier caso, es dejar constancia de «cuándo, qué y cómo» se comunicó en cada etapa.

De 0 a 7 días: confirmación administrativa del pago y primer aviso

Lo primero es confirmar la situación del pago por teléfono, correo electrónico o mensaje de texto. En esta fase conviene evitar cualquier tono acusatorio y limitarse a una comunicación administrativa que dé por hecho que puede tratarse de un simple descuido o de un error bancario. Una fórmula suave como «¿podría comprobar el saldo de su cuenta?» ayuda a no deteriorar la relación desde el principio. Es imprescindible anotar, aunque sea de forma breve, la fecha y hora de cada contacto y la respuesta recibida.

De 2 semanas a 1 mes: requerimiento por escrito y verificación del aval

Si el aviso verbal no produce el pago, se envía un requerimiento por escrito (tokusokujō, 督促状). Formalizarlo por escrito deja constancia de que el propietario reclamó el pago de manera oficial. Al mismo tiempo, conviene revisar en el contrato si existe una compañía garante del alquiler y localizar los datos de contacto del fiador solidario (rentai hoshōnin, 連帯保証人) —una figura con mayor responsabilidad personal que el aval bancario habitual en el mundo hispanohablante—. Cuando hay compañía garante, la mayoría de los contratos fijan un plazo breve para notificarle el impago, y no respetarlo puede hacer perder el derecho a la cobertura.

De 1 a 2 meses: intimación mediante naiyō-shōmei yūbin

Cuando el impago alcanza aproximadamente dos meses de alquiler, es un buen momento para plantearse enviar una intimación mediante naiyō-shōmei yūbin. Este documento suele indicar con precisión el importe adeudado y el plazo de pago, además de advertir que, de no pagarse dentro de ese plazo, el contrato quedará resuelto. Como veremos más adelante, el naiyō-shōmei yūbin funciona como prueba de la intimación y deja constancia clara de la voluntad de resolver el contrato.

En torno a los 3 meses: declaración de resolución del contrato y estudio de la vía judicial

Si transcurre el plazo fijado en la intimación sin que se produzca el pago, se procede a declarar la resolución del contrato y a estudiar los trámites para el desalojo del inmueble. Según la jurisprudencia japonesa, los tribunales solo suelen admitir la resolución cuando el impago continuado ha llegado a un punto en que puede considerarse rota la relación de confianza (shinrai kankei, 信頼関係) entre propietario e inquilino —un criterio distinto del habitual en muchos países hispanohablantes, donde bastan unas pocas mensualidades impagadas para iniciar el desahucio—. Se suele citar como referencia un impago acumulado de tres meses o más, aunque la decisión final depende de las circunstancias de cada caso. En esta fase es muy recomendable avanzar siempre de la mano de un abogado u otro profesional especializado.

¿Qué es el naiyō-shōmei yūbin y qué papel cumple frente al impago de alquiler?

El naiyō-shōmei yūbin (内容証明郵便, literalmente «correo con certificación de contenido») es un sistema exclusivo de Japan Post —el servicio postal público japonés— por el cual, a partir de una copia del documento preparada por el propio remitente, el correo certifica cuándo, qué contenido y de quién a quién se envió. Es una institución sin equivalente exacto en el sistema postal de España o América Latina, donde el burofax notarial o el acta notarial de remisión cumplen una función parecida pero con un trámite distinto. Conviene tener claro un matiz importante: lo que se certifica es el hecho de haber enviado el documento, no que su contenido sea verídico; Japan Post no entra a valorar si lo que se afirma en el texto es cierto.

Aun así, en la gestión de impagos de alquiler el naiyō-shōmei yūbin se considera una herramienta clave por varias razones prácticas. Primero, sirve como prueba de la saikoku (催告, «intimación formal») con la que el propietario reclamó oficialmente el pago. Segundo, deja constancia de que la voluntad de resolver el contrato llegó al destinatario de forma inequívoca. Tercero, como veremos en el apartado dedicado a la prescripción de la deuda de alquiler, la intimación es el punto de partida que permite posponer temporalmente que la prescripción se consume. Cuarto, la propia recepción del documento suele producir un efecto psicológico en el inquilino moroso —un punto de inflexión que a menudo incentiva el pago voluntario—.

Dicho esto, el naiyō-shōmei yūbin no tiene, por sí mismo, ningún poder coercitivo para obligar al pago. Es un paso importante antes de acudir a la vía judicial, pero conviene tener claro desde el principio que enviarlo no garantiza el cobro.

Cómo redactar el naiyō-shōmei yūbin: contenido y modelo de texto

La eficacia del naiyō-shōmei yūbin depende menos del cuidado estilístico que de que incluya, sin faltar ni sobrar nada, los datos esenciales. A continuación repasamos los elementos básicos que debe contener una carta de intimación (saikokusho, 催告書) por impago de alquiler, junto con un modelo sencillo. Antes de enviarla conviene adaptarla al contenido concreto del contrato y, si es posible, hacerla revisar por un profesional.

Elementos básicos que debe incluir la carta de intimación

  • Identificación del inmueble (dirección, número de unidad u otros datos que permitan identificar la vivienda arrendada).
  • Identificación del contrato de arrendamiento (fecha de firma, nombre de las partes).
  • Importe adeudado y meses correspondientes (qué mensualidades, de qué año y mes, están impagadas y por qué cantidad).
  • Plazo de pago (una fecha concreta a contar desde la recepción de este documento).
  • Consecuencia de no pagar dentro del plazo (por ejemplo, el anuncio de la resolución del contrato).
  • Fecha de envío, datos del remitente (propietario o administradora) y nombre y domicilio del destinatario.
  • Datos necesarios para el pago, como el número de cuenta bancaria de destino.

Modelo de carta de intimación

Carta de intimación (Saikokusho)

Quien suscribe formalizó con usted, con fecha ○ de ○ de Reiwa ○ (令和), un contrato de arrendamiento de edificio sobre el inmueble indicado a continuación, el cual le tengo arrendado.

Sin embargo, hasta el día de hoy no se ha efectuado el pago de la suma de ○○ yenes (○○円) en concepto de alquiler correspondiente a los meses comprendidos entre ○ de Reiwa ○ y ○ de Reiwa ○.

Por lo tanto, le intimamos a que abone la totalidad del alquiler adeudado arriba indicado en la cuenta señalada a continuación, dentro de los 7 días siguientes a la recepción del presente documento.

Le advertimos, a los efectos oportunos, que si no se efectúa el pago dentro del plazo señalado, se procederá a resolver el presente contrato de arrendamiento sin necesidad de notificación adicional.

Detalles:

Inmueble: Prefectura de ○○, ciudad de ○○, barrio ○○, ○-chōme ○-ban ○-gō, Edificio ○○, unidad n.º ○○
Cuenta de destino: Banco ○○, sucursal ○○, cuenta corriente ordinaria n.º ○○○○○○○

Este modelo es solo un esqueleto orientativo. La redacción cambia según el objetivo: si se reclama simultáneamente al fiador solidario, si se quiere que esta misma carta baste para fijar la resolución del contrato, etc. Ante cualquier duda sobre la redacción, lo más seguro es consultar a un abogado antes de enviarla.

Normas de formato: caracteres, líneas y presentación

El naiyō-shōmei yūbin presentado en ventanilla tiene límites de caracteres y líneas por hoja: según las indicaciones de Japan Post, el máximo orientativo por hoja presentada en ventanilla es de 520 caracteres. Al presentarlo hay que preparar, además del documento que se envía al destinatario, dos copias idénticas (tōhon, 謄本), y remitirlo como correo certificado ordinario (kakitome, 書留). De esas dos copias, una la conserva el propio remitente y la otra queda archivada en la oficina postal. El remitente puede solicitar consultar la copia archivada o pedir una nueva certificación dentro de los cinco años siguientes al envío.

Combinación con el certificado de entrega y uso del e-naiyō-shōmei (correo certificado electrónico)

Si va a enviar un naiyō-shōmei yūbin, recomendamos combinarlo siempre con el haitatsu shōmei (配達証明, «certificado de entrega»). La razón es sencilla: el naiyō-shōmei por sí solo prueba que se envió un documento con determinado contenido, pero no deja constancia de cuándo llegó al destinatario. En muchas situaciones —la eficacia de la resolución del contrato o el cómputo de la prescripción— la fecha de recepción resulta decisiva, y el certificado de entrega cubre precisamente ese punto débil.

Por qué conviene añadir el certificado de entrega

Con el certificado de entrega, la oficina postal certifica el hecho y la fecha en que el envío fue entregado al destinatario. Si el inquilino moroso alega después «no recibí ese documento», contar con este registro de entrega facilita rebatirlo. A lo largo de todo el proceso —de la intimación a la resolución del contrato y de ahí a la vía judicial— esta fecha de recepción actúa como punto de partida de los plazos siguientes.

Características y trámite del e-naiyō-shōmei (correo certificado electrónico)

El e-naiyō-shōmei (e内容証明, «correo certificado electrónico») es un servicio en el que, tras subir un archivo de Word a través de internet, el propio sistema de Japan Post se encarga de imprimirlo, ensobrarlo y enviarlo como correo certificado ordinario. Se puede solicitar las 24 horas, sin necesidad de acudir a una oficina postal. El software compatible es la versión de escritorio de Microsoft Word (2016, 2019, 2021 y Microsoft 365); admite un máximo de cinco hojas por envío, con un límite orientativo de 1.584 caracteres por hoja, bastante más que los 520 caracteres permitidos en ventanilla, lo cual resulta muy práctico en la gestión diaria.

El trámite consta de iniciar sesión en Web Yūbin, subir el archivo del documento, introducir los datos del remitente y del destinatario, pagar con tarjeta de crédito y esperar el envío automático. En el momento del envío se puede elegir la opción de certificado de entrega. La tarifa varía según el número de hojas, el número de copias y el método de devolución del acuse, por lo que conviene comprobar las tarifas vigentes en el sitio oficial de Japan Post antes de enviarlo. Conviene tener en cuenta que el e-naiyō-shōmei no lleva el sello personal (hanko, 判子) que sí puede llevar el presentado en ventanilla, por lo que, según el destinatario o la situación, la versión en ventanilla con sello puede resultar más contundente. Conviene elegir una u otra opción según el objetivo perseguido.

Impago de alquiler y gestión de la prescripción (shōmetsu jikō de la deuda de alquiler)

Un aspecto que a menudo se pasa por alto en la gestión del impago es la prescripción de la deuda de alquiler (shōmetsu jikō, 消滅時効). El derecho a reclamar el alquiler impagado puede extinguirse por el simple paso del tiempo si no se actúa. El Código Civil japonés (Minpō, 民法) establece que un crédito prescribe a los cinco años desde que el acreedor tuvo conocimiento de que podía ejercer su derecho, o a los diez años desde que ese derecho pudo ejercerse (Artículo 166 del Minpō). En el caso del alquiler, que se devenga mes a mes, en la práctica se toma como referencia el plazo de cinco años desde el vencimiento de cada mensualidad —un plazo más corto que el de otros créditos civiles en varios países hispanohablantes—.

Aquí es donde cobra sentido la intimación mediante naiyō-shōmei yūbin. El Minpō establece que, una vez realizada la intimación (saikoku, 催告), la prescripción no se consuma hasta que transcurran seis meses desde ese momento (Artículo 150 del Minpō). Es decir, la intimación pospone temporalmente que la prescripción se complete, ganando tiempo para dar el siguiente paso. Ahora bien, repetir la intimación varias veces no produce un efecto acumulativo: para reiniciar de forma definitiva el plazo de prescripción (lo que se conoce como «renovación de la prescripción», jikō no kōshin, 時効の更新) hace falta una demanda judicial o el reconocimiento de la deuda por parte del inquilino (Artículos 147 y 152 del Minpō).

En la práctica, lo más seguro es llevar un listado mes a mes que indique desde cuándo se acumula cada impago y en qué fecha prescribirá. Cuanto más se prolonga el impago en un inmueble, más decisiva resulta esta gestión de plazos para el éxito del cobro. Profundizamos en el concepto de prescripción y en cómo gestionarla en gestión del impago de alquiler y la prescripción de la deuda. Si usted es propietario de un inmueble con un impago prolongado, le recomendamos revisar cuanto antes esta cuestión.

Lo que el propietario debe evitar: los riesgos de la autotutela (jiriki kyūsai)

Por urgencia en recuperar el cobro, algunos propietarios intentan expulsar al inquilino por su cuenta: es lo que en japonés se llama jiriki kyūsai (自力救済, «autotutela» o «hacerse justicia por mano propia»), una vía que debe evitarse siempre. El sistema jurídico japonés parte de la base de que el ejercicio de los derechos debe canalizarse, en principio, a través de los tribunales y demás procedimientos legales; si el propietario actúa por su cuenta y de forma unilateral, es él quien puede acabar incurriendo en responsabilidad —una prohibición más estricta de lo habitual en algunas prácticas informales toleradas en países hispanohablantes—.

En concreto, se considera que las siguientes conductas conllevan un riesgo elevado:

  • Cambiar la cerradura sin el consentimiento del inquilino, impidiéndole el acceso a la vivienda.
  • Colocar avisos en la puerta o en las zonas comunes que revelen el impago.
  • Entrar en la vivienda en ausencia del inquilino para retirar o deshacerse de sus enseres.
  • Cortar unilateralmente los suministros básicos —electricidad, agua o gas.
  • Presionar de forma intimidatoria, por ejemplo con visitas frecuentes a altas horas de la noche o de madrugada.

Estas conductas se consideran una vulneración de la tranquilidad del hogar y de la privacidad del inquilino, y pueden dar lugar tanto a responsabilidad civil por daños como a responsabilidad penal. Una reacción emocional puede incluso echar por tierra el valor de toda la intimación y las pruebas acumuladas hasta ese momento. Es natural sentir frustración ante un inquilino moroso, pero precisamente por eso avanzar con calma siguiendo el procedimiento es, a la larga, lo que mejor protege al propio propietario. Esta actitud de «actuar según el procedimiento y no según la emoción» es también uno de los principios que aplicamos en nuestra gestión diaria de alquileres.

Reclamación a la compañía garante y al fiador solidario, y el camino hacia el desalojo y la vía judicial

Incluso cuando resulta difícil cobrar directamente del inquilino moroso, quedan dos vías de recuperación: la compañía garante del alquiler y el fiador solidario. Activarlas cuanto antes reduce de forma notable el riesgo que asume el propietario.

Gestión frente a la compañía garante del alquiler

En los contratos que cuentan con una compañía garante del alquiler, lo habitual es notificarle el impago en cuanto se produce y tramitar el daii bensai (代位弁済, «pago subrogatorio»: el pago del alquiler que la compañía realiza en lugar del inquilino). Muchos contratos de garantía fijan un plazo de notificación tras el impago, y conviene evitar a toda costa que ese plazo se agote sin haber avisado, pues se perdería el derecho a la cobertura. Explicamos el funcionamiento y los criterios para elegir una compañía garante en el papel de las compañías garantes del alquiler y cómo elegirlas.

Reclamación al fiador solidario

Si existe un fiador solidario, se le puede reclamar en paralelo al propio inquilino moroso. Enviar la intimación por naiyō-shōmei yūbin tanto al inquilino como al fiador solidario resulta ventajoso en negociaciones o procedimientos judiciales posteriores. Cabe señalar que, en los contratos de arrendamiento en los que una persona física actúa como fiador solidario, la ley japonesa exige fijar en el propio contrato un límite máximo de garantía (kyokudogaku, 極度額) —una protección para el fiador más explícita que la habitual en el aval personal del mundo hispanohablante—, de modo que el alcance de lo reclamable puede variar según lo pactado. Antes de avanzar, revise la cláusula de garantía del contrato.

Panorama general del desalojo y la vía judicial

Si ni la intimación ni la resolución del contrato resuelven la situación, se pasa a la vía judicial. Las opciones más habituales son el shiharai sokusoku (支払督促, «requerimiento de pago» ante el secretario judicial), el shōgaku soshō (少額訴訟, «juicio de menor cuantía», utilizable para reclamaciones de hasta 600.000 yenes, aprox. 3.540 € al tipo de cambio de referencia de este artículo) y el akewatashi soshō (明渡訴訟, «juicio de desalojo»), que busca la entrega del inmueble. El procedimiento que conviene elegir depende de si el objetivo es «cobrar lo adeudado» o «recuperar la vivienda». La siguiente tabla ayuda a situar cada caso:

ProcedimientoObjetivo principalSituación adecuadaPuntos a tener en cuenta
Shiharai sokusoku (requerimiento de pago)Cobro del importe (alquiler impagado)El inquilino tiene domicilio localizable y no hay gran disputa sobre la cantidadSi el inquilino se opone, el caso pasa a un juicio ordinario
Shōgaku soshō (juicio de menor cuantía)Cobro de hasta 600.000 yenes (aprox. 3.540 €)El impago no supera los 600.000 yenes (aprox. 3.540 €) y se busca una resolución rápidaNo permite solicitar por sí mismo el desalojo del inmueble
Akewatashi soshō (juicio de desalojo)Desalojo del inmueble (además del alquiler impagado)Es necesario que el inquilino abandone la viviendaTiende a ser un procedimiento largo y costoso

Si el único objetivo es cobrar el dinero adeudado, el requerimiento de pago o el juicio de menor cuantía son las opciones a valorar; si además se busca el desalojo, el procedimiento central es el juicio de desalojo. Incluso obtenida una sentencia de desalojo, si el inquilino no abandona la vivienda de forma voluntaria, queda como último recurso la ejecución forzosa (kyōsei shikkō, 強制執行). Todos estos trámites son complejos y, si se yerra en los requisitos, pueden suponer una pérdida considerable de tiempo y dinero, por lo que lo más realista es avanzar de la mano de un abogado u otro profesional. Repasamos cómo elegir entre estos procedimientos, incluido el juicio de menor cuantía, en procedimientos judiciales para conflictos de alquiler, incluido el juicio de menor cuantía. Sobre los pasos concretos hasta el desalojo, véase también trámites y proceso del desalojo del inmueble.

Una vez conseguido el desalojo, queda pendiente otra cuestión distinta: la restauración del inmueble (genjō kaifuku, 原状回復) y la liquidación de la fianza (shikikin, 敷金) —un depósito de garantía que en Japón se rige por reglas de reparto de desgastes distintas a las de la fianza habitual en el mundo hispanohablante—. Revisar cómo se puede aplicar el alquiler impagado con cargo a la fianza en normas de liquidación y devolución de la fianza (shikikin) ayuda a evitar conflictos en esta última fase. Diseñar como un único proceso continuo la respuesta al impago, el desalojo y la liquidación final es lo que da estabilidad a la gestión de un alquiler en Japón. Si está valorando revisar su sistema de gestión, también puede recurrir a la consulta gratuita de INA&Associates.

Preguntas frecuentes (FAQ)

P1. ¿A partir de cuántos meses de impago conviene enviar el naiyō-shōmei yūbin?

En la práctica, una referencia habitual es cuando el impago acumulado ronda los dos meses de alquiler. A partir de tres meses o más, la resolución del contrato y el paso a la vía judicial empiezan a ser una posibilidad real. No obstante, no es un criterio absoluto: varía según cómo se haya desarrollado el impago y si es posible o no contactar con el inquilino. Por lo general, cuanto antes se envíe la intimación, mayor tiende a ser la tasa de recuperación posterior.

P2. ¿Enviar el naiyō-shōmei yūbin garantiza cobrar el alquiler?

No. El naiyō-shōmei yūbin no tiene, por sí mismo, ningún poder coercitivo para forzar el pago. Es, ante todo, una herramienta para dejar constancia de la intimación, formalizar la voluntad de resolver el contrato y posponer temporalmente la prescripción. Cabe esperar cierto efecto psicológico sobre el inquilino, pero si el pago no llega, será necesario avanzar hacia el siguiente paso: el requerimiento de pago, el juicio, etc.

P3. ¿Conviene añadir el certificado de entrega?

Sí, lo recomendamos. El naiyō-shōmei por sí solo no prueba cuándo llegó el documento al destinatario. Dado que la fecha de recepción es decisiva tanto para la eficacia de la resolución del contrato como para la gestión de la prescripción, dejar constancia del hecho y la fecha de entrega mediante el certificado de entrega resulta ventajoso en negociaciones o procedimientos judiciales posteriores.

P4. Si ya cuento con una compañía garante del alquiler, ¿necesito además el naiyō-shōmei yūbin?

Si cuenta con una compañía garante, la prioridad es notificarle el impago cuanto antes y tramitar el pago subrogatorio (daii bensai). Dicho esto, cuando es el propio propietario quien avanza hacia la resolución del contrato o el desalojo, el naiyō-shōmei yūbin puede seguir utilizándose como prueba de la intimación y de la voluntad de resolver. Conviene distinguir claramente entre el proceso de reclamación frente a la compañía garante y el procedimiento de resolución que lleva a cabo el propietario: separarlos ayuda a organizar mejor la gestión.

Daisuke Inazawa, President & CEO of INA&Associates Inc.

Autor

Presidente y Director EjecutivoINA&Associates Inc.

Presidente y director ejecutivo de INA&Associates Inc. Dirige la intermediación inmobiliaria, el alquiler y la gestión de propiedades en el Gran Tokio y la región de Kansai. Especializado en estrategia de inversión en inmuebles de renta y asesoramiento a grandes patrimonios.

Daisuke Inazawa es presidente y director ejecutivo de INA&Associates Inc., una firma inmobiliaria japonesa con sede en Osaka y oficina en Tokio. Dirige las tres líneas de negocio centrales de la compañía —intermediación en la compraventa de inmuebles, alquiler y gestión de propiedades— en el Gran Tokio y la región de Kansai.

Sus áreas de especialización incluyen la estrategia de inversión en inmuebles de renta, la optimización de la rentabilidad del negocio de alquiler, el asesoramiento inmobiliario para grandes patrimonios (UHNWI) e inversores institucionales, y la inversión inmobiliaria transfronteriza. Ofrece asesoramiento de largo plazo y basado en datos a inversores tanto de Japón como del extranjero.

Bajo la filosofía de gestión «el activo más importante de una empresa son las personas», posiciona a INA&Associates como una «empresa de inversión en capital humano» y se compromete con la creación sostenible de valor a través del desarrollo del talento. Como directivo, también interviene públicamente sobre liderazgo y cultura organizativa en tiempos de cambio.

Ha superado once exámenes de cualificación profesional japonesa: agente inmobiliario licenciado (Takken), Máster certificado en consultoría inmobiliaria, gestor licenciado de condominios, supervisor licenciado de gestión de edificios, profesional certificado de gestión de alquileres, gyōseishoshi (jurista administrativo), responsable certificado de protección de datos personales, responsable de prevención de incendios de clase A, especialista certificado en inmuebles subastados, ingeniero certificado de mantenimiento de condominios y supervisor licenciado de operaciones de préstamo.

  • Agente inmobiliario licenciado (Takken)
  • Máster certificado en consultoría inmobiliaria
  • Gestor licenciado de condominios
  • Supervisor licenciado de gestión de edificios
  • Profesional certificado de gestión de alquileres
  • Gyōseishoshi (jurista administrativo)
  • Responsable certificado de protección de datos personales
  • Responsable de prevención de incendios clase A
  • Especialista certificado en inmuebles subastados
  • Ingeniero certificado de mantenimiento de condominios
  • Supervisor licenciado de operaciones de préstamo