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Negociación de desalojo por reconstrucción de apartamentos en Japón: precios de referencia y procedimiento

Explicamos de forma completa, desde la perspectiva de INA, la negociación de desalojo ligada a la reconstrucción de apartamentos en Japón: cuándo decidir reconstruir, el precio de referencia y el marco legal de la compensación por desalojo, el procedimiento práctico para negociar sin conflictos y cómo actuar si el inquilino se niega.

Última actualización: Lectura de unos 7 min

En Japón, quien gestiona un edificio de apartamentos en alquiler durante décadas acaba enfrentándose, tarde o temprano, al envejecimiento del inmueble. A medida que pasan los años, los gastos de reparación se disparan, la tasa de vacantes aumenta y los ingresos se erosionan poco a poco. Ante ese deterioro, una de las respuestas definitivas es la reconstrucción (tatekae, 建て替え) del edificio, pero el mayor obstáculo para llevarla a cabo es la negociación de desalojo (tachinoki kōshō, 立ち退き交渉) con los inquilinos actuales: un proceso jurídico y cultural propio de Japón que no tiene equivalente directo en la mayoría de los mercados de alquiler de habla hispana, donde el propietario suele poder recuperar la vivienda con mucho menos margen de negociación.

Esta negociación no depende solo del importe económico: pone a prueba la relación de confianza entre las personas. Por eso, comprender el marco legal japonés y prepararse con cuidado condiciona en gran medida el resultado. En este artículo explicamos de forma sistemática, con nuestra experiencia práctica en el sector, cuándo conviene decidir la reconstrucción, cómo se calcula la compensación por desalojo y qué pasos seguir para negociar sin conflictos.

Cuándo plantearse la reconstrucción de un apartamento en Japón

La decisión de reconstruir no se toma a partir de una sola cifra. Es necesario cruzar varios indicadores —antigüedad del edificio, tasa de vacantes, rentabilidad, coste de reparaciones y demanda del mercado— para llegar a una valoración de conjunto. A diferencia de mercados donde la vida útil de un edificio depende sobre todo de la normativa urbanística local, en Japón el criterio combina la resistencia física del inmueble con la exigencia, muy alta, de los inquilinos sobre lo que consideran una vivienda «moderna». A continuación repasamos los criterios de decisión más habituales.

Antigüedad y durabilidad según el tipo de estructura

La vida útil de un edificio varía según su estructura: como referencia general, las construcciones de madera (mokuzō, 木造) rondan entre 50 y 60 años, mientras que las de estructura de acero o de hormigón armado duran más. Ahora bien, esto es solo una referencia física. En la práctica, a partir de los 15-20 años suelen requerirse renovaciones de instalaciones y de la fachada, y a partir de los 30 años la reconstrucción empieza a plantearse como una opción real.

Conviene no confundir esta vida útil física con la vida útil legal a efectos fiscales (hōtei taiyō nensū, 法定耐用年数) que fija la ley japonesa para calcular la amortización contable (22 años para madera, 47 años para hormigón armado, entre otros). Esta cifra fiscal no indica que el edificio deje de ser habitable: es, simplemente, el periodo que la Agencia Tributaria japonesa permite amortizar. Distinguir ambos conceptos es el primer paso para tomar una decisión correcta, un matiz que sorprende a muchos inversores extranjeros acostumbrados a otros sistemas de amortización.

Deterioro de la tasa de vacantes, la rentabilidad y los costes de reparación

Si, a pesar de publicar el anuncio de alquiler, las viviendas no se ocupan y la tasa de vacantes se mantiene crónicamente alta, es una señal de que la competitividad del edificio ya no responde a las necesidades del mercado. Si además los ingresos por alquiler no cubren ni las reparaciones ni las cuotas del préstamo y el flujo de caja se ha vuelto negativo, resulta más razonable plantear una revisión de fondo —incluida la reconstrucción— que seguir prolongando la vida del edificio.

El criterio de decisión es el retorno de la inversión: cuánto hay que invertir en reparaciones para mejorar realmente la ocupación y la renta. Si reparar no promete un retorno razonable, merece la pena valorar la reconstrucción desde la óptica de reestructurar la gestión de alquiler como un negocio.

Obsolescencia de instalaciones y diseño

Cuando la distribución y las instalaciones se alejan de lo que demanda la época, bajar el alquiler ya no basta para atraer inquilinos. La demanda de quienes viven solos ha cambiado, los buzones de paquetería (takuhai bokkusu, 宅配ボックス) o el internet de alta velocidad se han convertido en un estándar, y las expectativas de los inquilinos evolucionan cada año. Precisamente cuando se acumulan estas «razones para no ser elegido» surge la mejor oportunidad para renovar por completo el posicionamiento del inmueble mediante la reconstrucción.

Ventajas e inconvenientes de reconstruir

La reconstrucción puede aportar un gran efecto positivo, pero conlleva también un coste y un riesgo considerables. Para nosotros es fundamental comunicar con honestidad tanto la cara favorable como la desfavorable. Tome la decisión solo después de comprender ambas caras.

Principales ventajas de reconstruir

  • Mejora de la ocupación y del alquiler: la competitividad de un edificio nuevo permite reducir el riesgo de vacantes y ajustar la renta a precios más favorables.
  • Reducción de los costes de mantenimiento: no será necesaria una gran reparación durante bastante tiempo, y se alivia también la carga de las reparaciones imprevistas.
  • Mejora de la resistencia sísmica y de la seguridad: el edificio pasa a cumplir la normativa antisísmica vigente (taishin kijun, 耐震基準), lo que da tranquilidad a los inquilinos, un punto especialmente sensible en un país con la actividad sísmica de Japón.
  • Margen para la planificación fiscal y sucesoria: permite contabilizar de nuevo la amortización y, según el caso, puede tener efectos favorables en la valoración a efectos del impuesto de sucesiones japonés. No obstante, cada caso es distinto, por lo que lo habitual es confirmarlo con un asesor fiscal (zeirishi, 税理士), el equivalente japonés a un asesor fiscal certificado.

Inconvenientes que no se deben pasar por alto

  • Fuerte inversión inicial: el coste de derribo ronda, como referencia, entre 30.000 ¥ y 100.000 ¥ por tsubo (坪, unidad de superficie japonesa equivalente a unos 3,3 m², aprox. entre 176 € y 588 € por tsubo a un tipo de cambio de referencia de 170 ¥/€), y el coste de construcción oscila, según estructura y acabados, entre varios cientos de miles de yenes y más de 1.000.000 ¥ por tsubo (aprox. entre 1.765 € y más de 5.882 €). Son solo cifras orientativas: varían mucho según la ubicación y el método constructivo.
  • Ausencia de ingresos durante las obras: desde el derribo hasta la finalización, los ingresos por alquiler se interrumpen durante un periodo que va de varios meses a más de un año, según la envergadura del proyecto.
  • Carga de la negociación de desalojo: como se explica más adelante, implica tiempo, coste y desgaste emocional.

La compensación por desalojo (tachinoki-ryō, 立ち退き料) es la cantidad que paga el propietario, cuando pide el desalojo por conveniencia propia, para compensar el perjuicio que sufre el inquilino. La ley japonesa no fija un importe, pero en la práctica se suele tomar como referencia el equivalente a varios meses de alquiler. Conviene entender bien que esta cifra varía según cada caso concreto y que no existe un precio de mercado único e inamovible.

Por qué es necesaria la compensación por desalojo

En Japón, la Ley de Arrendamiento de Terrenos y Edificios (Shakuchi Shakuya-hō, 借地借家法) protege de forma muy sólida a los inquilinos: a diferencia de muchos países de habla hispana, donde vencido el plazo del contrato el propietario puede recuperar la vivienda con relativa facilidad, en Japón el arrendador no puede negarse a renovar el contrato ni rescindirlo sin un «motivo legítimo» (seitō jiyū, 正当事由). La sola necesidad de reconstruir no siempre basta como motivo legítimo, y por eso ofrecer una compensación por desalojo se entiende, en la práctica jurídica japonesa, como un elemento que refuerza ese motivo legítimo. Dicho de otro modo: la compensación no es un simple gasto, sino una herramienta legítima para avanzar hacia el acuerdo.

Principales conceptos incluidos en la compensación por desalojo

ConceptoContenido de referencia
Gastos iniciales de la nueva viviendaDepósito de garantía (shikikin, 敷金), dinero llave no reembolsable (reikin, 礼金), comisión de la inmobiliaria y otros gastos del nuevo contrato
Gastos de mudanzaCoste de transporte según volumen de enseres y distancia
Suministros e instalaciónReinstalación de aire acondicionado o iluminación, alta de electricidad, agua y telecomunicaciones
Indemnización por molestiasCompensación de carácter moral por el cambio en las condiciones de vida

A diferencia de la fianza habitual en España o Latinoamérica, que se devuelve al inquilino al finalizar el contrato, el reikin es un pago japonés sin equivalente occidental directo: una vez entregado al propietario, no se recupera. Cuando se puede justificar el importe total sumando estos conceptos uno a uno, el inquilino lo entiende mejor y la negociación avanza con más facilidad.

Cómo mantener la compensación por desalojo en un nivel razonable

Con una buena planificación previa y una propuesta hecha de buena fe, es posible mantener la compensación por desalojo en un nivel razonable. El objetivo no es regatear, sino encontrar un punto de acuerdo que satisfaga a ambas partes.

MedidaObjetivo y efecto
Empezar a negociar cuando ya han aumentado las vacantesCuantos menos inquilinos afectados, más fácil resulta contener el importe total
Ofrecer una vivienda alternativaPresentar un inmueble propio como nuevo destino reduce la carga económica y la ansiedad del inquilino
Eximir de la obligación de restauración al estado originalSi el objetivo es reconstruir, no es necesaria la restauración al estado original (genjō kaifuku, 原状回復); eximir de ella alivia la carga del inquilino
Eximir del alquiler hasta el desalojoLa exención de la renta o la devolución anticipada del depósito de garantía funcionan como compensación efectiva

De hecho, no son pocos los casos en los que combinar gestos que van más allá del dinero permite acercarse a un acuerdo sin disparar el importe total.

Del plan de reconstrucción a la finalización del desalojo

El desalojo es un proceso que requiere tiempo. Recomendamos planificarlo con una antelación mínima de dos o tres años. A continuación, el procedimiento habitual.

  1. Elaboración del plan de reconstrucción: se define el plan de financiación, el calendario y la viabilidad económica del proyecto, trazando el conjunto con ayuda de especialistas.
  2. Suspensión de nuevos contratos de alquiler: se dejan de firmar nuevos contratos, de modo que las vacantes aumenten de forma natural con las salidas de los inquilinos actuales.
  3. Aviso y explicación a los inquilinos: teniendo en cuenta el momento de renovación de cada contrato, se explica la situación por escrito y de buena fe. Como la negativa a renovar está sujeta a plazos legales, es imprescindible avisar con suficiente antelación.
  4. Negociación individual del desalojo: no se aplica un criterio uniforme; se escucha con detalle la situación de cada hogar y se presentan condiciones a medida.
  5. Trámites de salida: se confirma la liquidación del depósito de garantía, la devolución de llaves y, si procede, la presentación de una vivienda alternativa, cuidando cada detalle hasta el final.

Qué hacer si el inquilino se niega a desalojar o el caso llega a juicio

La negociación no siempre avanza sin contratiempos. Los motivos habituales de negativa se resumen en tres: «apego a la vivienda», «la incomodidad y la incertidumbre de mudarse» y, sencillamente, «no saber qué hacer ni cómo». A diferencia de jurisdicciones donde el desalojo puede resolverse por la vía administrativa en pocas semanas, en Japón el proceso, protegido por la ley del inquilino, puede prolongarse durante meses o incluso años si no se gestiona con cuidado desde el principio.

Empezar por el diálogo para entender el motivo

Detrás de una negativa suelen esconderse sentimientos o circunstancias que nada tienen que ver con el dinero. Por eso, antes de intentar convencer al inquilino, lo primero es escuchar. Es a partir de una relación de confianza cuando empieza a verse el camino hacia la solución.

Replantear las condiciones económicas

Si el motivo es económico, resulta eficaz revisar el importe de la compensación, ofrecer una vivienda alternativa o conceder un derecho de entrada prioritario en el edificio reconstruido. Combinar el dinero con otro tipo de valor que sea significativo para el inquilino, no solo la cifra, favorece el acuerdo.

El juicio, último recurso: priorizar la conciliación

Si no se llega a un acuerdo y el caso termina en los tribunales, la sentencia tarda mucho tiempo y cuesta dinero, y el propio plan de reconstrucción se retrasa. Incluso si el proceso llega a la vía judicial, lo más realista es buscar en todo momento una solución por conciliación. Además, aunque exista un motivo legítimo, no es posible desalojar de forma unilateral sin el consentimiento del inquilino: siempre hace falta pasar por el procedimiento judicial correspondiente.

Recurrir a un especialista (abogado)

Cuando la negociación se complica, una opción es encargar la representación a un abogado (bengoshi, 弁護士) con experiencia en negociaciones de desalojo. Contar con un especialista permite aliviar la carga de los trámites, evitar pérdidas por el retraso del plan y lograr una resolución más temprana. A la hora de elegir a quién encargar el caso, conviene valorar en la primera consulta tanto su experiencia acumulada como su capacidad para tratar con flexibilidad y cercanía a los inquilinos.

Lo que para nosotros es prioritario en una negociación de desalojo

La negociación de desalojo corre el riesgo de reducirse a la pregunta de «cómo conseguir que se vayan lo más barato y lo más rápido posible». Pero en INA&Associates Co., Ltd. creemos que es precisamente en este momento cuando más se revela la actitud del propietario. Al fin y al cabo, quienes han sostenido el valor del inmueble han sido los propios inquilinos que han vivido en él.

Lo que para nosotros importa es explicar con honestidad también los inconvenientes, ponernos en el lugar de la otra parte y buscar con perseverancia un punto de acuerdo que satisfaga a ambas partes. No juzgamos solo por el coste inmediato de la negociación: la confianza y la reputación a largo plazo son, en última instancia, el verdadero activo de la gestión de alquiler. Creemos que pensar desde el bienestar de todas las personas implicadas es, a la larga, el camino más fluido y el que menos rencor deja.

Resumen

La reconstrucción de un apartamento y la negociación de desalojo en Japón solo avanzan sin fricciones cuando se dan a la vez tres condiciones: comprensión del marco legal, preparación con tiempo suficiente y diálogo sincero. Tenga presentes los precios de referencia y los pasos habituales, pero adapte siempre el diseño de la negociación a las circunstancias de cada caso. Cuando la decisión genere dudas, apoyarse cuanto antes en especialistas —un asesor fiscal, un abogado o una administradora de fincas de confianza— parece un rodeo, pero es en realidad el camino más corto. Para una perspectiva más amplia, consulte también nuestro listado de columnas.

Para seguir leyendo

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el precio de referencia de la compensación por desalojo?

La ley no fija un importe y no existe un precio de mercado único. En la práctica se suele tomar como referencia el equivalente a varios meses de alquiler, pero la cifra varía mucho según la situación del inquilino, la existencia o no de una vivienda alternativa y cómo evolucione la negociación. Más que el importe en sí, lo importante es poder justificar la cantidad sumando cada concepto por separado.

¿Puede el propietario negociar el desalojo por sí mismo?

Legalmente, sí: el propio arrendador puede llevar la negociación. Sin embargo, dado que entran en juego la Ley de Arrendamiento de Terrenos y Edificios y la interpretación del «motivo legítimo», se requieren conocimientos especializados. Si la negociación parece complicada o afecta a varios hogares, lo recomendable es consultar y, en su caso, encargar el caso a un abogado u otro especialista.

Si el inquilino se niega a desalojar, ¿se le puede obligar por la fuerza?

Incluso existiendo un motivo legítimo, no es posible un desalojo forzoso unilateral sin el consentimiento del inquilino. En última instancia hace falta pasar por un procedimiento judicial, lo que exige tiempo y dinero. Por eso, lo realista es buscar primero el acuerdo mediante el diálogo y el replanteamiento de las condiciones.

¿Cuándo conviene empezar a preparar la reconstrucción?

Como la negociación de desalojo y el derribo y la construcción llevan más tiempo del que se suele pensar, recomendamos elaborar el plan con una antelación mínima de dos o tres años. Adelantar la suspensión de nuevos contratos, para favorecer las salidas naturales, y la preparación del plan de financiación permite construir un calendario realista.

Daisuke Inazawa, President & CEO of INA&Associates Inc.

Autor

Presidente y Director EjecutivoINA&Associates Inc.

Presidente y director ejecutivo de INA&Associates Inc. Dirige la intermediación inmobiliaria, el alquiler y la gestión de propiedades en el Gran Tokio y la región de Kansai. Especializado en estrategia de inversión en inmuebles de renta y asesoramiento a grandes patrimonios.

Daisuke Inazawa es presidente y director ejecutivo de INA&Associates Inc., una firma inmobiliaria japonesa con sede en Osaka y oficina en Tokio. Dirige las tres líneas de negocio centrales de la compañía —intermediación en la compraventa de inmuebles, alquiler y gestión de propiedades— en el Gran Tokio y la región de Kansai.

Sus áreas de especialización incluyen la estrategia de inversión en inmuebles de renta, la optimización de la rentabilidad del negocio de alquiler, el asesoramiento inmobiliario para grandes patrimonios (UHNWI) e inversores institucionales, y la inversión inmobiliaria transfronteriza. Ofrece asesoramiento de largo plazo y basado en datos a inversores tanto de Japón como del extranjero.

Bajo la filosofía de gestión «el activo más importante de una empresa son las personas», posiciona a INA&Associates como una «empresa de inversión en capital humano» y se compromete con la creación sostenible de valor a través del desarrollo del talento. Como directivo, también interviene públicamente sobre liderazgo y cultura organizativa en tiempos de cambio.

Ha superado once exámenes de cualificación profesional japonesa: agente inmobiliario licenciado (Takken), Máster certificado en consultoría inmobiliaria, gestor licenciado de condominios, supervisor licenciado de gestión de edificios, profesional certificado de gestión de alquileres, gyōseishoshi (jurista administrativo), responsable certificado de protección de datos personales, responsable de prevención de incendios de clase A, especialista certificado en inmuebles subastados, ingeniero certificado de mantenimiento de condominios y supervisor licenciado de operaciones de préstamo.

  • Agente inmobiliario licenciado (Takken)
  • Máster certificado en consultoría inmobiliaria
  • Gestor licenciado de condominios
  • Supervisor licenciado de gestión de edificios
  • Profesional certificado de gestión de alquileres
  • Gyōseishoshi (jurista administrativo)
  • Responsable certificado de protección de datos personales
  • Responsable de prevención de incendios clase A
  • Especialista certificado en inmuebles subastados
  • Ingeniero certificado de mantenimiento de condominios
  • Supervisor licenciado de operaciones de préstamo