Cuando una empresa crea un valor nuevo, esa creación conlleva siempre una responsabilidad. La responsabilidad creativa consiste en asumir las consecuencias que los productos, los servicios y la propia actividad de la empresa tienen sobre la sociedad. En este artículo desarrollamos con detalle la filosofía de INA&Associates —"todo lo que se crea conlleva una responsabilidad"— y su aplicación práctica en el sector inmobiliario, poniéndola además en diálogo con la realidad del mundo empresarial hispanohablante.
¿Qué es la responsabilidad de crear?
La responsabilidad de crear consiste en asumir, hasta el final, el impacto que el servicio o el negocio que una empresa genera produce en la sociedad y en las personas relacionadas con ella.
Crear no se limita a fabricar algo tangible: es también un acto que transforma la vida de las personas, sus comunidades y su futuro. Por eso, en INA valoramos la actitud de mirar de frente, con seriedad, tanto la felicidad como los desafíos que puede generar cualquier acto de creación. En la sociedad actual, a las empresas —ya operen en Tokio, en Madrid o en Ciudad de México— se les exige cada vez más no solo qué crean, sino también qué responsabilidad asumen por el impacto de esa creación en la sociedad y en el medioambiente.
Para una compañía como la nuestra, dedicada a ofrecer servicios inmobiliarios de alta calidad, la responsabilidad creativa no es una simple declaración de principios: es la guía de nuestra práctica cotidiana. En esta columna exponemos la misión y la visión de INA, ejemplos concretos de responsabilidad creativa en el sector inmobiliario, la inversión en el talento humano, y la responsabilidad que asumimos frente al cliente, la sociedad y el futuro.
Esta forma de entender la responsabilidad empresarial no es exclusiva de Japón. En España y en América Latina, la creciente exigencia de criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) y la atención pública a la transparencia corporativa siguen la misma dirección: el reconocimiento de que crear valor implica, inseparablemente, rendir cuentas por sus efectos.
¿Cuáles son la misión y la visión de INA?
Desde su fundación en 2020, INA tiene como misión crear un nuevo valor y un sistema justo dentro del sector inmobiliario.
Yo mismo fui testigo, dentro de la arraigada estructura de subcontratación en cadena que ha caracterizado al sector inmobiliario, de cómo las personas que trabajaban con esfuerzo sobre el terreno no recibían una valoración justa por su labor, y deseé con fuerza transformar esa realidad. Ese deseo es el origen sobre el que nació INA.
Actualmente, nuestra empresa aspira a convertirse en "la compañía número uno del mundo en inversión en talento humano", convencida de que el crecimiento de las personas es la fuente misma del valor empresarial. Además, mediante el uso de la tecnología y de la creatividad, nuestra visión es lograr una sociedad en la que todas las personas puedan brillar y ser recompensadas de manera justa. Para sostener esa visión, cultivamos, entre otros, los siguientes valores:
- Buscar la felicidad de todas las partes involucradas (clientes, empleados y socios de negocio).
- Atreverse a asumir retos sin miedo al fracaso.
- Dar prioridad a la creación de valor a largo plazo antes que al beneficio a corto plazo.
- Formar "talento" en el sentido más pleno, y no simplemente "personal" en un sentido operativo.
El beneficio es, sin duda, algo indispensable para que una empresa sobreviva, del mismo modo que el "oxígeno" lo es para la vida; pero, al igual que respirar no es en sí mismo el propósito de la existencia, perseguir el beneficio por sí solo no es el propósito de nuestra empresa. Damos prioridad a una visión de largo plazo: seguir aportando valor a nuestros clientes y a la sociedad, y obtener, como consecuencia natural de ello, un beneficio razonable.
Lo que tienen en común todos estos principios es la idea de que crear implica siempre una responsabilidad. Sobre la base de estos valores, INA aspira a impregnar de "responsabilidad creativa" cada rincón de su actividad empresarial, para seguir siendo una compañía en la que el cliente pueda confiar y que contribuya a la sociedad. Esta misma tensión —entre el beneficio inmediato y el valor sostenido en el tiempo— es también, hoy, uno de los grandes debates dentro del mundo empresarial de España y América Latina.
¿Cuáles son ejemplos concretos de responsabilidad creativa en el sector inmobiliario?
En el sector inmobiliario, dado que se ofrece el propio escenario en el que se desarrolla la vida de las personas y de los negocios, la responsabilidad creativa adopta una forma muy concreta.
El negocio inmobiliario no consiste únicamente en comprar, vender o arrendar terrenos y edificios: consiste en ofrecer el propio escenario en el que transcurre la vida y la actividad económica de las personas. La vivienda o el espacio de oficina que presentamos a un cliente incide directamente en su bienestar diario y en el crecimiento de su negocio. Por eso, en cada operación y en cada proyecto, no nos limitamos a formalizar un contrato: procuramos asumir la responsabilidad de anticipar cómo influirá esa decisión en la calidad de vida del cliente y en la comunidad del entorno, mucho después de haberse firmado.
Un ejemplo concreto: al presentar propiedades de alquiler de alta gama, lo primero que consideramos es ofrecer al cliente un entorno de vida que lo satisfaga de verdad. No nos limitamos al atractivo superficial del inmueble ni a su conveniencia inmediata; tenemos en cuenta también la seguridad y el confort del edificio, su valor patrimonial futuro y su armonía con el entorno.
Asimismo, INA aplica esta misma responsabilidad creativa en la gestión y la consultoría inmobiliaria. En la gestión de propiedades, no nos limitamos al mantenimiento del inmueble: utilizamos la tecnología más reciente para mejorar el valor del activo y avanzar hacia una mayor eficiencia energética, ideando soluciones que beneficien a largo plazo tanto al propietario como al inquilino. Además, hemos dedicado esfuerzos al desarrollo de plataformas y servicios propios que aumenten la transparencia de la gestión inmobiliaria y promuevan un intercambio de información justo. Esto forma parte de nuestra apuesta por la transformación digital (DX) del sector inmobiliario, con la que buscamos que todas las partes involucradas puedan participar en las operaciones con tranquilidad y disfrutar de los resultados de forma equitativa. Este mismo camino —digitalización, transparencia y protección al arrendatario— es, también, la dirección en la que avanzan hoy los mercados inmobiliarios de España y de buena parte de América Latina, aunque el ritmo y el marco normativo varíen de un país a otro.
¿Por qué la inversión en talento humano sostiene la responsabilidad creativa?
Cuando INA habla de "talento humano" no se refiere a la mano de obra en un sentido puramente operativo, sino a las personas entendidas como la fuente misma de la creación del futuro.
En definitiva, una empresa es un conjunto de personas: por muy excelente que sea una estrategia o una visión, quienes la llevan a la práctica son, uno a uno, los propios empleados. Por eso, desde su fundación, INA ha situado en el centro de su gestión la convicción de que "las personas son el verdadero patrimonio de la empresa", y ha hecho de la inversión activa en su talento humano un eje central de su estrategia.
Invertir en talento humano no significa únicamente reforzar los programas de formación y capacitación. En INA también dedicamos esfuerzo a construir una cultura donde los empleados puedan proponer nuevas ideas con tranquilidad. Hemos arraigado internamente una cultura que "no castiga el fracaso", de modo que, desde los perfiles más jóvenes hasta los más veteranos, todos puedan expresar libremente sus opiniones y atreverse a impulsar iniciativas innovadoras.
Además, apoyamos el desarrollo profesional a largo plazo y la realización personal de nuestros empleados. A través del apoyo para obtener certificaciones especializadas, del incentivo a participar en formaciones externas y de un sistema interno de mentoría, respaldamos que cada persona pueda ampliar su propio potencial. Consideramos que, cuando un empleado encuentra sentido en su propio crecimiento y puede trabajar con vitalidad, eso se traduce directamente en un mejor servicio al cliente y en la creación de nuevo valor.
El talento humano es el activo más importante de cualquier empresa, y solo cuando las personas que forman parte de INA crecen y brillan es posible ofrecer, de verdad, una creación de valor genuina para el cliente y para la sociedad. INA seguirá sin escatimar su inversión en talento humano, preservando una "cultura empresarial que cuida a las personas" como forma de sostener, desde dentro, su responsabilidad creativa. Este énfasis en el desarrollo del capital humano dialoga de manera directa con el auge, en las empresas de España y América Latina, de la llamada gestión del capital humano, que entiende a las personas no como un gasto, sino como el principal generador de valor a largo plazo.
¿Cómo se cumple la responsabilidad frente al cliente, la sociedad y el futuro?
La responsabilidad creativa de una empresa no se limita a la relación directa con el cliente: se extiende también a la sociedad en su conjunto y a las generaciones futuras.
Responsabilidad frente al cliente: para nosotros, el cliente no es un simple contraparte comercial, sino un socio con quien construimos valor de manera conjunta a través de una relación de largo plazo. Lo que nuestros clientes de patrimonio elevado esperan de INA no es solo la presentación de un buen inmueble o la gestión del contrato, sino un acompañamiento integral que garantice, más adelante, una vida próspera y la conservación e incremento del valor de su patrimonio. Construimos esa confianza a través de una información transparente y de una comunicación honesta, situando siempre en primer lugar la satisfacción y el beneficio del cliente a largo plazo.
Responsabilidad frente a la sociedad: consideramos parte de nuestra misión generar, a través del negocio inmobiliario, un cambio positivo en la comunidad y en el conjunto del sector. Nuestro compromiso con la transparencia de las operaciones inmobiliarias y con el establecimiento de prácticas justas contribuye a construir confianza en todo el sector, lo cual, en última instancia, redunda en beneficio de la sociedad en general.
Responsabilidad frente al futuro: una vez creado, un edificio o una comunidad perdura durante mucho tiempo y se transmite a las generaciones siguientes. Por eso, nuestra empresa no piensa únicamente en la conveniencia o el beneficio presentes: trabajamos con una visión de largo plazo, de modo que las generaciones futuras puedan disfrutar de un entorno y de oportunidades cada vez mejores.
Este triple compromiso —con el cliente, con la sociedad y con el futuro— es, en esencia, el mismo lenguaje que hoy emplean muchas empresas familiares e inmobiliarias de tradición en España y América Latina cuando hablan de dejar un legado a la siguiente generación, aunque en INA lo articulemos desde la experiencia concreta del mercado japonés.
¿Por qué seguimos asumiendo nuevos retos?
En una sociedad actual que cambia con rapidez, conformarse con el estado presente y quedarse estancado es, para cualquier empresa, el mayor de los riesgos, y equivale, a nuestro juicio, a renunciar a la propia responsabilidad.
INA ha desarrollado su actividad en torno al principio de que "todo lo que se crea conlleva una responsabilidad". Para cumplir con esa responsabilidad creativa resulta indispensable sostener, sin fisuras, una serie de convicciones: buscar la felicidad de todas las partes involucradas, atreverse a asumir retos sin miedo al fracaso, priorizar la creación de valor a largo plazo por encima del cálculo a corto plazo, y formar el talento humano de la organización.
Asumir retos conlleva dificultades y riesgos, pero confiamos en que, más allá de ellos, nos espera un crecimiento y un valor todavía mayores. Para cumplir con nuestra responsabilidad creativa, seguiremos transformándonos sin instalarnos jamás en la comodidad, preguntándonos continuamente qué podemos aportar al cliente, a la sociedad y al futuro. Y, con el mismo deseo que dio origen a nuestra empresa —que todas las personas involucradas puedan ser felices—, seguiremos privilegiando el valor de largo plazo sobre el beneficio inmediato, y continuaremos asumiendo, junto a nuestro talento humano, el reto de crear un valor nuevo, tanto en Japón como en cualquier mercado donde decidamos operar en el futuro.
Preguntas frecuentes (FAQ)
P. ¿Qué significa concretamente la responsabilidad creativa?
La responsabilidad creativa consiste en asumir las consecuencias que los productos, los servicios y la propia actividad de una empresa generan en la sociedad. No se trata solo de fabricar algo, sino de considerar el impacto de ese resultado sobre el cliente, la sociedad y el futuro, y de actuar con responsabilidad frente a ello.
P. ¿Por qué INA utiliza la expresión "talento humano" en lugar de "personal"?
En INA entendemos a cada empleado como un "patrimonio" insustituible de la empresa. Mientras que la palabra "personal" tiende a evocar un simple recurso de gestión, la expresión "talento humano" recoge la idea de que la creatividad y la capacidad de crecimiento de las personas constituyen el activo más importante de la empresa.
P. ¿Puede darnos algún ejemplo concreto de responsabilidad creativa en el sector inmobiliario?
Entre otros ejemplos: presentar propuestas que consideren, más allá del atractivo superficial del inmueble, su seguridad estructural, su valor patrimonial futuro y su armonía con el entorno; mejorar la transparencia de la gestión mediante la transformación digital del sector inmobiliario; y aplicar métodos de gestión que aporten beneficios a largo plazo tanto al propietario como al inquilino.
P. ¿Cuál es la visión de INA?
INA aspira a convertirse en "la compañía número uno del mundo en inversión en talento humano". A través de la tecnología y de la creatividad, nuestra visión es lograr una sociedad en la que todas las personas puedan brillar y ser recompensadas de manera justa.
