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Ganando Confianza a Través de la Divulgación de Riesgos y la Responsabilidad: 3 Puntos Esenciales en las Negociaciones de Ventas

Explicando 3 puntos esenciales para ganar la confianza del cliente en las negociaciones de ventas.

Última actualización: Lectura de unos 5 min

En cualquier ámbito de los negocios, la relación de confianza con el cliente es la piedra angular del éxito. Esto resulta especialmente cierto en el sector inmobiliario, donde las operaciones implican sumas muy elevadas, y en el terreno B2B, donde se buscan alianzas de largo plazo. El cliente no valora únicamente la calidad del producto o del servicio: también valora "a quién se lo compra" y "con quién hace negocios". Ese "quién" lo determina, en gran medida, la confianza que se deposita en el comercial y en la empresa que representa.

En muchos mercados de habla hispana —ya sea Madrid, Ciudad de México, Bogotá o Buenos Aires— el cliente inmobiliario suele comparar varias ofertas antes de decidirse, y la reputación del agente circula rápido entre amigos y familiares. Por eso, en este artículo, los miembros de INA&Associates Inc. exponemos con detalle los tres pilares que consideramos indispensables para ganarnos la confianza del cliente en una negociación comercial y construir con él una relación duradera.

¿Por qué son indispensables la divulgación de riesgos y la rendición de cuentas para construir confianza?

Divulgar los riesgos con honestidad y asumir la responsabilidad de explicar también las medidas para afrontarlos es el primer paso para que el cliente piense: "este comercial es una persona íntegra". Ocultar información desfavorable puede traducirse en un beneficio a corto plazo, pero deteriora gravemente la confianza a largo plazo.

La importancia de una divulgación honesta de los riesgos

Todas las operaciones, sin excepción, conllevan riesgos latentes. En una transacción inmobiliaria, por ejemplo, pueden presentarse el riesgo de insolvencia del vendedor, la posibilidad de que se retrase el calendario del contrato o la existencia de vicios ocultos en el inmueble. Si estos riesgos se esconden deliberadamente o se transmiten restándoles importancia, cuando el problema termine por manifestarse, el cliente reclamará que "nadie me lo advirtió", y el asunto puede escalar hasta convertirse en un problema de responsabilidad legal.

Lo importante es que, aunque exista la posibilidad de generar inquietud en el cliente, el profesional revele con honestidad los hechos objetivos y los riesgos potenciales. Precisamente esa honestidad es lo que transmite al cliente la sensación de que "este comercial es una persona íntegra", y ahí comienza la confianza.

Quien haya trabajado en el sector inmobiliario en España o en América Latina reconocerá el mismo patrón: cuando surgen cargas registrales no informadas, defectos estructurales ocultos o retrasos en la escrituración que el agente ya conocía, la relación con el cliente se rompe de forma casi irreversible, y el boca a boca negativo puede dañar la reputación del profesional durante años. La lógica es universal, aunque el marco legal de cada país difiera en los detalles.

Qué significa asumir la rendición de cuentas

No basta con divulgar el riesgo. Es necesario asumir la rendición de cuentas: explicar de forma concreta, hasta que el cliente quede satisfecho, en qué consiste ese riesgo, cuál es su probabilidad de materializarse, qué impacto tendría si llegara a ocurrir y qué medidas concretas se pueden adoptar frente a él.

Principio de actuación en la divulgación de riesgos Acción concreta Impresión que genera en el cliente
Identificación exhaustiva de los riesgos latentes Elaborar una lista de todos los riesgos relacionados con la operación (fluctuaciones de mercado, cambios normativos, riesgo de crédito de la contraparte, etc.). Alta profesionalidad y minuciosa preparación.
Aportar información objetiva Descartar las conjeturas y los deseos, y ofrecer información objetiva basada en datos y en casos previos. Imparcialidad y fiabilidad.
Presentar medidas y alternativas Proponer varias medidas concretas frente al riesgo, o alternativas para evitarlo. Alta capacidad de resolución de problemas y orientación al cliente.

Aplicar este proceso de manera rigurosa no solo previene futuros conflictos: también protege la posición del propio profesional, que podrá sostener, si llegara a surgir un problema, que "hizo todo lo que le correspondía como especialista". En los países hispanohablantes, donde la protección al consumidor inmobiliario se ha reforzado en las últimas décadas mediante fichas informativas obligatorias, notas simples registrales y cláusulas de transparencia, esta misma disciplina de documentar y explicar cada riesgo funciona además como respaldo frente a una eventual reclamación.

¿Cómo responder cuando, en una negociación, la otra parte intenta apresurarnos?

Ante la presión de "si no decide ahora, se lo va a llevar otra persona", conviene mantener la calma, discernir la verdadera intención de quien la ejerce, dar prioridad absoluta a la seguridad del cliente y tomar el control de la negociación proponiendo alternativas sustentadas en argumentos lógicos.

Discernir la verdadera intención de la otra parte

En una negociación es habitual que la contraparte intente apurar la decisión con frases como "si no lo decide ahora, otro comprador se lo va a llevar" o "esta oportunidad no se va a repetir". Lo primero es evaluar con frialdad si existe de verdad un plazo físico e ineludible, o si simplemente se busca meternos prisa. Hace falta una capacidad de análisis serena, que cuestione el trasfondo y la validez de lo que dice la otra parte sin dejarse arrastrar por la emoción del momento.

Esta táctica de urgencia artificial no es exclusiva de Japón: en el mercado inmobiliario de cualquier país hispanohablante, desde una feria de vivienda nueva en Ciudad de México hasta la venta de un piso de segunda mano en Barcelona, el comprador se topa tarde o temprano con el mismo recurso de venta. Reconocer el patrón, más allá del idioma en que se formule, es la primera defensa.

Priorizar ante todo la seguridad del cliente

En particular, cuando se trata de una operación de gran calado que puede afectar de forma significativa al patrimonio del cliente, la seguridad y la tranquilidad deben anteponerse siempre a la velocidad. Garantizar que el cliente comprenda plenamente el contenido de la información precontractual y disponga del tiempo necesario para analizarla es una responsabilidad ineludible del profesional. Dejarse arrastrar por el ritmo de quien intenta meter prisa, y avanzar en el contrato sin que el cliente esté verdaderamente convencido, es algo que un profesional jamás debería permitirse.

Presentar alternativas basadas en argumentos lógicos

Limitarse a rechazar la exigencia de la otra parte solo estanca la negociación. Lo esencial es explicar con claridad el fundamento lógico de por qué no es posible acceder a esa exigencia. Por ejemplo, se puede argumentar algo así: "para redactar el contrato, someterlo a revisión legal y garantizarle a usted el tiempo necesario para estudiarlo y comprenderlo a fondo, se requiere, como mínimo, tantos días". A partir de ahí, se presenta una alternativa realista y segura, y de ese modo se retoma el control de la negociación.

Esta actitud firme envía al cliente un mensaje contundente: "esta persona antepone nuestra seguridad a su propio interés comercial", lo cual genera un nivel de confianza extraordinario. Sea cual sea la lengua en la que se negocie, ese mensaje se entiende de la misma manera.

¿Por qué priorizar la seguridad y la tranquilidad del cliente es, en definitiva, lo más importante?

Priorizar la seguridad y la tranquilidad del cliente por encima de la venta inmediata genera confianza a largo plazo, y esa confianza se traduce en contratos futuros y en la recomendación de nuevos clientes de calidad: un beneficio sostenible y de mayor magnitud. No se trata de una técnica de ventas, sino de un principio de conducta profesional.

Toma de decisiones centrada en el cliente

Cualquier decisión que anteponga los resultados personales del comercial, o el beneficio inmediato de la empresa, terminará, tarde o temprano, perjudicando al cliente. Un estilo comercial que genere inquietud para apresurar la firma, o que minimice los riesgos al explicarlos, puede producir un éxito puntual, pero en el momento en que el cliente sienta que "no me están tratando con el cuidado que merezco", esa relación se rompe. Nuestro objetivo debe ser acompañar a cada cliente de manera individual, con un nivel de atención propio de quien apoya la construcción de su patrimonio a largo plazo.

En los mercados hispanohablantes, donde comprar una vivienda suele representar el mayor compromiso financiero de toda una vida —a menudo con hipotecas a veinte o treinta años—, este mismo principio adquiere una relevancia todavía mayor: una decisión tomada bajo presión puede condicionar décadas de la vida económica de una familia.

El beneficio a largo plazo que genera la confianza

Cuando el cliente siente que "a esta persona sí le puedo confiar esto" o que "esta empresa es de fiar", nace entonces una auténtica relación de colaboración. Esa confianza no solo asegura el éxito de la operación presente: también trae consigo contratos futuros y recomendaciones de clientes valiosos, un beneficio que ningún monto de dinero puede comprar por sí solo. Priorizar la seguridad y la tranquilidad del cliente es, en definitiva, lo que genera para la empresa el beneficio más sostenible y más grande a largo plazo.

Conclusión

En este artículo hemos explicado los tres puntos indispensables para construir una relación de confianza sólida con el cliente en una negociación comercial.

1. Divulgación de riesgos y rendición de cuentas rigurosa: comunicar los riesgos potenciales con honestidad y asumir la responsabilidad de explicarlos hasta que el cliente quede satisfecho.

2. Respuesta serena ante la presión para apresurar la decisión, respaldada por argumentos: no ceder ante la presión de la contraparte y presentar alternativas con un fundamento lógico que garantice la seguridad del cliente.

3. Priorizar siempre la seguridad y la tranquilidad del cliente: pensar y actuar siempre en función de lo mejor para el cliente, para así ganar su confianza a largo plazo.

Estos puntos constituyen una guía de conducta para la actividad comercial de cada día. Como miembros de INA&Associates Inc., esperamos mantener siempre una ética profesional elevada y seguir siendo un equipo en el que el cliente pueda depositar una confianza absoluta. Aplicar esta actitud en toda la organización es la clave de nuestro crecimiento sostenible, tanto en Japón como en cualquier mercado hispanohablante donde la reputación y la palabra dada siguen siendo el activo más valioso de un profesional inmobiliario.

Preguntas frecuentes (FAQ)

P1: Si somos demasiado honestos al hablar de los riesgos, ¿no corremos el riesgo de que el cliente se inquiete y no llegue a firmar el contrato?

Es cierto que comunicar los riesgos puede hacer que el cliente se muestre, momentáneamente, más cauteloso. Sin embargo, a largo plazo, es precisamente la divulgación honesta de la información la que construye la base de la confianza. Lo importante no es solo comunicar el riesgo, sino explicar, junto con él, las medidas concretas y el sistema de acompañamiento con el que contamos. Comparado con la pérdida de confianza que provoca el descubrimiento de un ocultamiento, el riesgo de hablar con franqueza es incomparablemente menor.

P2: ¿Qué debo hacer si la otra parte se muestra muy agresiva y no está dispuesta a escuchar nuestra propuesta?

Lo primero es mantener la calma y evitar reaccionar emocionalmente. Conviene indagar qué hay detrás de la exigencia de la otra parte y, si es posible, consultar con un superior o con otros miembros del equipo para incorporar una mirada externa a la hora de definir la respuesta. Si, aun así, persisten exigencias injustas que no permiten garantizar la seguridad del cliente, también hace falta el valor de decidir retirarse de la operación.

P3: Al priorizar la seguridad del cliente, ¿no corremos el riesgo de dejar escapar oportunidades de negocio?

La "seguridad" y la "velocidad" a veces entran en tensión. Pero lo que manejamos es el patrimonio más importante del cliente, un terreno en el que no se admite el error. Si, por avanzar deprisa con un contrato, llegara a surgir un problema, se perdería no solo dinero, sino también el activo más valioso de la empresa: su credibilidad. Como principio, no debería existir ninguna oportunidad de negocio que merezca sacrificar la seguridad para conseguirla.

P4: ¿Son válidos estos tres puntos también fuera del sector inmobiliario?

Sí, son válidos en cualquier sector. La divulgación de riesgos, la respuesta serena en la negociación y la prioridad absoluta al cliente son principios universales, aplicables a cualquier negociación comercial, tanto B2B como B2C. En los sectores donde se manejan productos de alto valor o contratos de larga duración —y el inmobiliario es, quizás, el ejemplo más claro en cualquier país de habla hispana—, la relación de confianza determina el éxito o el fracaso de la operación, por lo que la importancia de estos puntos es todavía mayor.

Daisuke Inazawa, President & CEO of INA&Associates Inc.

Autor

Presidente y Director EjecutivoINA&Associates Inc.

Presidente y director ejecutivo de INA&Associates Inc. Dirige la intermediación inmobiliaria, el alquiler y la gestión de propiedades en el Gran Tokio y la región de Kansai. Especializado en estrategia de inversión en inmuebles de renta y asesoramiento a grandes patrimonios.

Daisuke Inazawa es presidente y director ejecutivo de INA&Associates Inc., una firma inmobiliaria japonesa con sede en Osaka y oficina en Tokio. Dirige las tres líneas de negocio centrales de la compañía —intermediación en la compraventa de inmuebles, alquiler y gestión de propiedades— en el Gran Tokio y la región de Kansai.

Sus áreas de especialización incluyen la estrategia de inversión en inmuebles de renta, la optimización de la rentabilidad del negocio de alquiler, el asesoramiento inmobiliario para grandes patrimonios (UHNWI) e inversores institucionales, y la inversión inmobiliaria transfronteriza. Ofrece asesoramiento de largo plazo y basado en datos a inversores tanto de Japón como del extranjero.

Bajo la filosofía de gestión «el activo más importante de una empresa son las personas», posiciona a INA&Associates como una «empresa de inversión en capital humano» y se compromete con la creación sostenible de valor a través del desarrollo del talento. Como directivo, también interviene públicamente sobre liderazgo y cultura organizativa en tiempos de cambio.

Ha superado once exámenes de cualificación profesional japonesa: agente inmobiliario licenciado (Takken), Máster certificado en consultoría inmobiliaria, gestor licenciado de condominios, supervisor licenciado de gestión de edificios, profesional certificado de gestión de alquileres, gyōseishoshi (jurista administrativo), responsable certificado de protección de datos personales, responsable de prevención de incendios de clase A, especialista certificado en inmuebles subastados, ingeniero certificado de mantenimiento de condominios y supervisor licenciado de operaciones de préstamo.

  • Agente inmobiliario licenciado (Takken)
  • Máster certificado en consultoría inmobiliaria
  • Gestor licenciado de condominios
  • Supervisor licenciado de gestión de edificios
  • Profesional certificado de gestión de alquileres
  • Gyōseishoshi (jurista administrativo)
  • Responsable certificado de protección de datos personales
  • Responsable de prevención de incendios clase A
  • Especialista certificado en inmuebles subastados
  • Ingeniero certificado de mantenimiento de condominios
  • Supervisor licenciado de operaciones de préstamo