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La gestión empresarial comparada con un barco: condiciones para los talentos que deben estar a bordo para llegar al destino

Explicación de por qué la gestión empresarial es como navegar un barco y qué condiciones deben cumplir los talentos que se llevan a bordo para alcanzar el destino. La filosofía de INA&Associates.

Última actualización: Lectura de unos 5 min

Gestionar una empresa suele compararse con "navegar en un barco". El directivo hace de capitán al timón, y los empleados son la tripulación que rema hacia el mismo destino. Esta metáfora ilustra bien lo que separa el éxito del fracaso empresarial: la elección de "a quién subimos a bordo". En este artículo explicamos qué condiciones debe cumplir el talento humano que las empresas que aspiran a convertirse en una empresa visionaria deberían llevar a bordo, junto con las claves de la selección y el desarrollo profesional.

¿Hacia dónde debe navegar el barco de la empresa?

Si el destino del barco —la visión— no está claro, por muy buena que sea la tripulación el rumbo nunca se fija. Lo mismo ocurre en la gestión empresarial: es indispensable contar con una visión y unos objetivos compartidos por toda la organización.

Cuando el destino no está definido, la tripulación se inquieta y no consigue remar de forma coordinada. En una empresa sucede lo mismo: si los empleados no entienden "para qué estamos subidos a este barco", cada uno acaba mirando hacia un lado distinto, y eso deteriora la productividad y la moral del equipo. En este sentido, la cultura corporativa japonesa concede una importancia especial a comunicar la visión de forma explícita y repetida —a través de la llamada "filosofía de empresa" (企業理念)—, un énfasis que en muchas empresas hispanohablantes se da por hecho de manera más informal, sin un documento o ritual corporativo tan formalizado.

En cambio, cuando el destino está claro, la tripulación sabe hacia dónde remar y puede actuar con autonomía. Cuando la visión de la empresa se comparte bien internamente, cada empleado reconoce su papel y, aunque llegue una tormenta (una dificultad), no pierde de vista el destino y aguanta el temporal.

Por eso, ya en la fase de selección de personal conviene elegir a personas capaces de compartir ese destino. Se trata de valorar si el candidato empatiza con la filosofía y la visión de la empresa, y si de verdad piensa "quiero llegar a ese destino en este barco". El talento que conecta con la visión seguirá aportando con tenacidad incluso en los momentos difíciles, y se convertirá en el motor que impulsa a la organización.

¿Qué características tiene el talento que merece subir a bordo?

El talento que merece subir al barco de la empresa no se define solo por sus habilidades técnicas, sino por tres rasgos: empatía con la visión, calidad humana y valores, y una actitud positiva ante el reto.

1. Empatía con la filosofía y la visión de la empresa: quien conecta de corazón con el destino de la empresa se convierte en un motor poderoso. El talento que resuena con la filosofía corporativa y siente como propia la misión de hacerla realidad se mantiene firme ante las dificultades y persevera en la resolución de problemas. Por el contrario, quien no conecta con la visión tiende a perder el entusiasmo a mitad de la travesía, y eso puede contagiar negativamente al resto del equipo.

2. Calidad humana y valores, además de habilidades técnicas: en los procesos de selección es habitual fijarse sobre todo en las habilidades y la experiencia que aportan valor inmediato. Sin embargo, en una travesía larga lo más importante es la confianza y la cooperación entre la tripulación. Los conocimientos técnicos se pueden entrenar después de subir a bordo, pero un desajuste en los valores o la calidad humana básica es mucho más difícil de corregir con el tiempo. El talento que comparte valores como la honestidad, la ética y la entrega al equipo se integra con más facilidad en la cultura organizativa y mantiene un rendimiento alto a largo plazo. En el vocabulario empresarial japonés existe incluso una forma alternativa de escribir "talento humano" que sustituye el carácter habitual de "material" por el de "tesoro", un matiz que subraya justamente esta idea: la persona como activo insustituible de la empresa, más que como simple recurso.

3. Capacidad de actuar con actitud positiva sin miedo al fracaso: toda travesía trae consigo tormentas e imprevistos. Lo importante es la capacidad de aprender del fracaso, recomponerse enseguida y volver a tomar el timón. El talento capaz de convertir el fracaso en aprendizaje e ingenio, que no teme enfrentarse a retos desconocidos, aporta innovación a la organización y se convierte en el motor que hace avanzar el barco incluso en los momentos más difíciles.

¿Qué riesgos entraña subir a bordo a la persona equivocada?

Un error de selección conlleva tres riesgos graves: el deterioro de la cultura organizativa, el despilfarro de costes y el desgaste de la marca corporativa.

La primera preocupación es el problema derivado de un desajuste con la cultura organizativa. Cuando alguien no encaja con los valores o el clima de la empresa, aparecen grietas en la confianza entre la tripulación y brechas en la comunicación. Basta con que un solo miembro actúe de forma egoísta y poco cooperativa para que la moral del resto decaiga y resulte difícil que todos remen en la misma dirección. En el peor de los casos, otros miembros valiosos pueden hartarse y terminar bajándose del barco, es decir, dejando la empresa; una dinámica de rotación que en el mercado laboral japonés —tradicionalmente asociado al empleo de larga duración— resulta particularmente costosa de revertir, en contraste con mercados hispanohablantes donde la rotación laboral tiende a percibirse como algo más habitual.

Tampoco se puede ignorar la pérdida desde una perspectiva de largo plazo. La empresa invierte tiempo y recursos considerables entre la selección y la formación. Si el desajuste provoca una salida temprana, esa inversión se pierde sin recuperarse, y además hay que asumir de nuevo la carga de un nuevo proceso de selección para cubrir el puesto vacante.

Desde la óptica del capital humano, el know-how valioso y la relación con los clientes se pierden con la salida de cada persona, y el patrimonio intelectual de toda la organización se reduce. Además, una organización con una rotación de personal frecuente puede ver afectada la confianza que le tienen tanto dentro como fuera de la empresa. Mantener a bordo a la persona equivocada termina dañando también la marca corporativa, con el consiguiente riesgo de frenar el crecimiento a largo plazo.

¿Cómo elegir y formar al talento más adecuado para el barco?

Para asegurar el talento adecuado son clave tres puntos: la valoración de los valores en la entrevista de selección, el acompañamiento temprano tras la incorporación, y la inversión continua en formación.

  • En la entrevista de selección, observar valores, actitud y flexibilidad: en la entrevista no basta con confirmar habilidades y experiencia; hay que profundizar en los valores de la persona y su actitud ante el trabajo. Preguntas del tipo "¿qué opina de la misión de nuestra empresa?" permiten explorar el grado de empatía con la filosofía corporativa, y repasar experiencias pasadas ayuda a confirmar sus principios de conducta y el papel que suele asumir en un equipo. La capacidad de adaptación al cambio y las ganas de aprender son también aspectos clave de esta flexibilidad.
  • Seguimiento y evaluación temprana tras la contratación: una vez incorporado el talento, conviene diseñar de forma estratégica el proceso de onboarding. La formación inicial y un sistema de mentores —figura muy institucionalizada en la práctica empresarial japonesa como relación "sempai-kohai", donde un compañero con más antigüedad acompaña individualmente al recién llegado— ayudan a transmitir la cultura y los valores de la empresa y facilitan una integración temprana. Conviene realizar entrevistas periódicas en los hitos posteriores a la incorporación para conocer las dificultades o desajustes que percibe el nuevo empleado.
  • La importancia de la formación continua del talento: el proceso no termina con la contratación; es indispensable seguir formando a la tripulación que ya está a bordo. Hay que ofrecer programas de formación interna y apoyo al autodesarrollo, para que el personal cuente siempre con un entorno donde mejorar sus habilidades y asumir nuevos retos. La rotación de puestos ("job rotation"), una práctica de gestión de carrera muy extendida en las grandes empresas japonesas que hace que una misma persona pase por distintos departamentos a lo largo de los años —a diferencia de la trayectoria más especializada y lineal habitual en muchas empresas de países hispanohablantes—, junto con entrevistas de carrera periódicas, ayuda a potenciar los puntos fuertes de cada persona y reforzar sus puntos débiles. Esta formación continua eleva el compromiso de los empleados y contribuye a reducir la rotación y a mantener un rendimiento alto.

¿Por qué el talento humano lleva al éxito la travesía de una empresa?

La clave para llevar al éxito el barco de una empresa no es otra que el talento humano. Por muy buena que sea la estrategia o por muy abundante que sea el capital, son las personas quienes lo ejecutan y lo impulsan. No es exagerado decir que el talento humano es lo que determina el futuro de la empresa.

Un barco que lleva a bordo talento que comparte la visión, cuya calidad humana y valores encajan con la organización, y que es capaz de afrontar las dificultades con actitud positiva, puede mantener una travesía estable. Por el contrario, por muy sólido que sea el casco, si se elige mal a la tripulación la travesía puede acabar en fracaso.

Reflexionar a fondo sobre "a quién subimos al barco" aporta, más allá de los resultados a corto plazo, una mejora del valor de la empresa con una visión de largo plazo. Creemos que, remando junto al talento adecuado, es posible lograr un crecimiento empresarial sostenible incluso en una época de cambios acelerados.

Preguntas frecuentes (FAQ)

P. ¿Cuál es el origen de la idea de "elegir a quién se sube al autobús"?

Es un concepto que aparece en el libro del profesor de gestión Jim Collins conocido en japonés como "Visionary Company 2" —correspondiente a la obra "Empresas que sobresalen" (Good to Great, en su título original en inglés)—. La idea es "primero subir al autobús a las personas adecuadas, bajar del autobús a las inadecuadas, y solo entonces decidir el destino", y subraya que la elección del talento debe ir por delante incluso de la estrategia.

P. ¿Cómo se puede valorar en la selección el grado de empatía con la visión?

Es eficaz pedir en la entrevista que el propio candidato explique con sus palabras la misión y la visión de la empresa. También ayuda preguntar por experiencias pasadas en las que haya actuado por iniciativa propia para alcanzar un objetivo de equipo, ya que permite confirmar una capacidad de acción basada en la empatía.

P. ¿Cuál es la forma más eficaz de evitar un desajuste en la selección?

Lo más eficaz es aplicar un proceso de selección que valore no solo las habilidades, sino también los valores y la calidad humana. Introducir entrevistas estructuradas y ofrecer la oportunidad de que varios empleados distintos se entrevisten con el candidato ayuda a reducir el riesgo de desajuste.

P. ¿Qué es especialmente importante en el onboarding tras la incorporación?

Son especialmente importantes la transmisión de la filosofía y la visión de la empresa, y el acompañamiento temprano mediante un sistema de mentores. Realizar entrevistas periódicas al mes y a los tres meses de la incorporación, escuchar las dificultades del nuevo empleado y ofrecer una retroalimentación adecuada mejora la tasa de retención.

Daisuke Inazawa, President & CEO of INA&Associates Inc.

Autor

Presidente y Director EjecutivoINA&Associates Inc.

Presidente y director ejecutivo de INA&Associates Inc. Dirige la intermediación inmobiliaria, el alquiler y la gestión de propiedades en el Gran Tokio y la región de Kansai. Especializado en estrategia de inversión en inmuebles de renta y asesoramiento a grandes patrimonios.

Daisuke Inazawa es presidente y director ejecutivo de INA&Associates Inc., una firma inmobiliaria japonesa con sede en Osaka y oficina en Tokio. Dirige las tres líneas de negocio centrales de la compañía —intermediación en la compraventa de inmuebles, alquiler y gestión de propiedades— en el Gran Tokio y la región de Kansai.

Sus áreas de especialización incluyen la estrategia de inversión en inmuebles de renta, la optimización de la rentabilidad del negocio de alquiler, el asesoramiento inmobiliario para grandes patrimonios (UHNWI) e inversores institucionales, y la inversión inmobiliaria transfronteriza. Ofrece asesoramiento de largo plazo y basado en datos a inversores tanto de Japón como del extranjero.

Bajo la filosofía de gestión «el activo más importante de una empresa son las personas», posiciona a INA&Associates como una «empresa de inversión en capital humano» y se compromete con la creación sostenible de valor a través del desarrollo del talento. Como directivo, también interviene públicamente sobre liderazgo y cultura organizativa en tiempos de cambio.

Ha superado once exámenes de cualificación profesional japonesa: agente inmobiliario licenciado (Takken), Máster certificado en consultoría inmobiliaria, gestor licenciado de condominios, supervisor licenciado de gestión de edificios, profesional certificado de gestión de alquileres, gyōseishoshi (jurista administrativo), responsable certificado de protección de datos personales, responsable de prevención de incendios de clase A, especialista certificado en inmuebles subastados, ingeniero certificado de mantenimiento de condominios y supervisor licenciado de operaciones de préstamo.

  • Agente inmobiliario licenciado (Takken)
  • Máster certificado en consultoría inmobiliaria
  • Gestor licenciado de condominios
  • Supervisor licenciado de gestión de edificios
  • Profesional certificado de gestión de alquileres
  • Gyōseishoshi (jurista administrativo)
  • Responsable certificado de protección de datos personales
  • Responsable de prevención de incendios clase A
  • Especialista certificado en inmuebles subastados
  • Ingeniero certificado de mantenimiento de condominios
  • Supervisor licenciado de operaciones de préstamo