Quien vive de alquiler en un piso o apartamento en Japón puede, tarde o temprano, encontrarse con algún problema relacionado con la cerradura de la puerta de entrada: una llave que se rompe dentro del bombín, una pérdida de llaves o una cerradura que se atasca y no gira. En los tres casos conviene actuar con rapidez, pero también con criterio, porque un mal paso puede acabar costando caro al inquilino. En este artículo explicamos, desde la perspectiva de la gestión inmobiliaria profesional, quién paga el cambio de cerradura al entrar a vivir, cómo resolver correctamente los problemas de llaves más frecuentes y qué hacer —y qué no hacer— cuando la cerradura no gira.
¿Quién paga el cambio de cerradura al alquilar una vivienda en Japón?
Como norma general, es el inquilino quien asume el coste del cambio de cerradura al entrar a vivir en la propiedad. Esto puede sorprender a quien viene de un mercado de alquiler como el español o el latinoamericano, donde suele ser el propietario quien corre con ese gasto antes de una nueva entrada. En Japón, el Ministerio de Territorio, Infraestructuras, Transporte y Turismo (MLIT) publica unas directrices sobre restauración del inmueble al finalizar el contrato —el llamado genjō kaifuku, o restitución al estado original— en las que se considera razonable que el cambio de cerradura corra a cargo del propietario, puesto que beneficia a la seguridad del inmueble en su conjunto y no solo al inquilino saliente. Sin embargo, esa directriz no tiene fuerza legal vinculante: es una recomendación, no una ley. Lo que realmente determina quién paga es el contrato de arrendamiento, y en la inmensa mayoría de los casos el contrato traslada ese coste al inquilino entrante.
- Algunas administradoras de fincas asumen el coste como parte del paquete de gestión, así que conviene preguntarlo antes de firmar el contrato.
- Precios orientativos habituales en Japón: cilindro de disco (el modelo más básico), en torno a 15.000 yenes; llave de tipo dimple (con más resistencia a la manipulación), entre 25.000 y 30.000 yenes; tarjeta de acceso electrónica, entre 50.000 y 100.000 yenes.
Los problemas de llaves más habituales en el alquiler y cómo resolverlos correctamente
En la gestión diaria de fincas, los dos incidentes con la cerradura que más se repiten son la rotura de la llave o del mecanismo y la pérdida de las llaves. En ambos casos, resolver el problema por cuenta propia suele salir mal: lo primero que hay que hacer siempre es avisar a la administradora o al propietario.
Cuando la cerradura se rompe
Es tentador intentar arreglarlo uno mismo —por ejemplo, echando aceite lubricante en el bombín—, pero ese tipo de remedios caseros solo alivian el problema de forma temporal. Además, si se interviene la cerradura sin avisar, luego resulta más difícil demostrar que la avería se debe al desgaste normal por el paso del tiempo, y el coste de la reparación puede acabar recayendo sobre el inquilino en lugar de considerarse un desgaste ordinario cubierto por el propietario. Lo correcto es contactar sin demora con la administradora de la finca.
Cuando se pierden las llaves
- Avisar a la administradora de la finca (fuera del horario de oficina, recurrir al servicio de asistencia 24 horas si el contrato lo incluye).
- Presentar una denuncia por pérdida en la comisaría de policía (kōban) más cercana.
- Si no aparecen, cambiar la cerradura, con el coste a cargo del inquilino.
Recurrir a un cerrajero profesional para abrir la puerta cuesta, de forma orientativa, unos 6.000 yenes. Si las llaves se perdieron junto con documentos de identidad —como el carné de conducir, que en Japón suele llevar impresa la dirección del domicilio—, conviene plantearse el cambio de cerradura cuanto antes para evitar que alguien pueda usar esa información y entrar en la vivienda.
Por qué no se debe cambiar la cerradura de una vivienda de alquiler por cuenta propia
Cambiar la cerradura de una vivienda alquilada sin autorización constituye un incumplimiento del contrato de arrendamiento. Si la administradora o el propietario consideran que la actuación ha sido de mala fe, existe el riesgo de que se reclame una indemnización por daños. Cualquier cambio de cerradura requiere siempre el permiso previo de la administradora o del propietario.
Dicho esto, hay tres condiciones bajo las que sí es posible que el propio inquilino se encargue de cambiar la cerradura:
- Que el tipo de cerradura instalada sea compatible con el modelo del contrato de la vivienda.
- Que se cuente con el permiso expreso del propietario.
- Que se haya acordado de antemano qué ocurrirá con esa cerradura en el momento de la salida del inquilino (por ejemplo, si hay que devolver la original).
Tipos de cerradura y su nivel de seguridad: comparativa
| Tipo de cerradura | Coste orientativo del cambio | Nivel de seguridad |
|---|---|---|
| Cilindro de disco | Aprox. 15.000 yenes | Bajo (modelo descatalogado en Japón desde 2001 por su vulnerabilidad al forzado) |
| Disco rotatorio (tipo U9) | Aprox. 15.000 yenes | Medio |
| Cilindro de pines | Aprox. 15.000–20.000 yenes | Medio |
| Llave tipo dimple | Aprox. 25.000–30.000 yenes | Alto |
| Tarjeta de acceso electrónica | Aprox. 50.000–100.000 yenes | Máximo |
Qué hacer cuando la cerradura no gira, y qué es lo que nunca hay que hacer
Cuando la llave no consigue girar, las causas más frecuentes son la suciedad acumulada, el desgaste del mecanismo o, en invierno, el hielo dentro del bombín. Antes de llamar a nadie, se puede seguir este orden de pasos:
- Limpiar la suciedad de la llave con un cepillo de dientes de cerdas suaves.
- Limpiar el interior del bombín con una aspiradora o con aire comprimido en spray.
- Aplicar un lubricante específico para cerraduras (o, como remedio casero, grafito de un lápiz de mina blanda).
- Probar con la llave de repuesto, por si el problema está en la llave y no en el bombín.
- Si nada de esto funciona, avisar a la administradora y pedir que se sustituya el cilindro.
Lo que nunca se debe hacer: echar agua o agua caliente en la cerradura; usar lubricantes multiusos no pensados para cerraduras (como los aerosoles desengrasantes de tipo WD-40); forzar la llave con fuerza para que gire; intentar abrir la cerradura con ganzúas; o desmontar el mecanismo uno mismo. Cualquiera de estas acciones puede dañar la cerradura de forma irreversible y, además, dificultar que luego se reconozca como desgaste normal cubierto por el propietario.
Preguntas frecuentes
- P. ¿El cambio de cerradura al entrar a vivir siempre lo paga el inquilino?
- R. No existe una norma con fuerza legal que lo obligue; depende de lo que diga el contrato de arrendamiento. Dicho esto, en la práctica suele recaer sobre el inquilino en la mayoría de los casos. Conviene comprobarlo antes de firmar.
- P. Si pierdo las llaves, ¿quién paga el cambio de cerradura?
- R. Cuando la pérdida se debe a un descuido del propio inquilino, el coste del cambio de cerradura corre a su cargo.
- P. Si la cerradura deja de girar, ¿hay que llamar enseguida a un profesional?
- R. Conviene probar antes con la limpieza y el lubricante; solo si eso no soluciona el problema hay que avisar a la administradora. En una vivienda de alquiler, cambiar el cilindro por cuenta propia y sin autorización está prohibido.
- P. Si pierdo las llaves de madrugada y la administradora está cerrada, ¿qué hago?
- R. Se puede recurrir al servicio de asistencia 24 horas de la administradora, si el contrato lo incluye, o llamar a un cerrajero profesional (con un coste orientativo de unos 6.000 yenes).
