Aunque la gestión de casas compartidas mantiene una alta demanda, sobre todo entre los jóvenes, requiere riesgos y conocimientos distintos de los de la gestión convencional de alquileres. Explicamos cuatro patrones de fracaso relacionados con la ubicación, la distribución, las normas y el equipamiento, así como los puntos clave para conducirla al éxito.
¿Cuáles son los patrones de fracaso más comunes en la gestión de casas compartidas?
En la gestión de casas compartidas, abundan los casos de fracaso por factores distintos a los de la gestión convencional de alquileres. Es importante comprender los cuatro patrones de fracaso siguientes y tomar medidas preventivas con antelación.
Error en la elección de la ubicación
El principal público objetivo de las casas compartidas son los jóvenes de entre 20 y 30 años. En ubicaciones que requieren más de 30 minutos en tren desde una estación terminal, un autobús desde la estación, o 20 minutos a pie hasta la estación, no se atrae a los inquilinos. Como referencia, conviene que esté a menos de 20 minutos en tren de una estación terminal y a menos de 10 minutos a pie de la estación más cercana.
Error en el diseño de la distribución
Una distribución con habitaciones privadas o espacios compartidos demasiado pequeños, o con muy pocas instalaciones sanitarias, se traduce directamente en una menor tasa de ocupación. Asegurar suficiente espacio es indispensable para mantener la ocupación a largo plazo, y se requiere un diseño que tenga en cuenta el equilibrio con la rentabilidad.
Error en la definición de normas
En una casa compartida, donde conviven personas desconocidas entre sí, resulta indispensable establecer normas claras y asegurarse de que se comprendan plenamente. Siguen produciéndose numerosos casos en los que surgen quejas por problemas de ruido o por el uso de las zonas comunes, lo que deteriora la reputación.
Error relacionado con el equipamiento
Si la cantidad de instalaciones sanitarias o el nivel del equipamiento es insuficiente, varios residentes tendrán que esperar su turno, lo que genera insatisfacción. Se requiere una distribución adecuada del equipamiento según el número de residentes.
¿Qué debe hacerse para que la gestión de una casa compartida tenga éxito?
Para evitar fracasos, conviene asegurar los cuatro puntos siguientes.
Clarificar el concepto y el público objetivo
A diferencia de la vivienda de alquiler convencional, en las casas compartidas el concepto tiende a tener una importancia central. Al definir claramente el público objetivo, se determinan la fijación del alquiler, el equipamiento necesario y la dirección del valor añadido.
Aprovechamiento del contrato de arrendamiento de duración determinada
Si se introduce un contrato de arrendamiento de duración determinada, es posible pedir la salida al vencimiento del plazo sin renovación. Como cobertura frente al riesgo que suponen los residentes que no respetan las normas, en las casas compartidas se recomienda más el contrato de duración determinada que el contrato de arrendamiento ordinario.
Comunicación proactiva con los residentes
Una comunicación estrecha con los residentes permite detectar y abordar de forma temprana el descontento y los problemas. Mantenga una buena comunicación desde la etapa de selección de inquilinos y evalúe adecuadamente su idoneidad.
Mejora de los espacios compartidos
Los espacios compartidos, como la sala de estar, la cocina y el patio, son lugares de interacción entre los residentes y representan el mayor atractivo de una casa compartida. No obstante, también es necesario considerar el equilibrio con el número de habitaciones y el tamaño de los cuartos privados.
Preguntas frecuentes (FAQ)
Q. ¿Cuál es el mayor riesgo en la gestión de una casa compartida?
Los problemas entre residentes. Al tratarse de una convivencia entre personas desconocidas, es más fácil que surjan problemas de ruido, uso de las zonas comunes e higiene, lo que puede llevar a un aumento de la tasa de salida. El contrato de duración determinada y unas normas claras son la clave de la prevención.
Q. ¿Qué nivel de rentabilidad puede esperarse en la gestión de una casa compartida?
Depende de la ubicación y del tamaño del inmueble, pero puede esperarse una rentabilidad superior a la de la gestión de apartamentos convencional. Aunque la renta por habitación sea menor, al haber más habitaciones, los ingresos totales tienden a ser más altos.
Q. ¿Cómo debe definirse el público objetivo de una casa compartida?
Debe decidirse tras analizar el entorno del inmueble y la demanda. Si está cerca de una universidad, puede orientarse a estudiantes; si está cerca de una zona de negocios, a jóvenes profesionales. Es importante diseñar un concepto acorde con la ubicación.